martes, 2 de septiembre de 2008

Nuevo Standar WI-FI - 802.11 r

Se le conoce tambien como Fast Basic Service Set Transition.



Tras cuatro años de trabajo, el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) anunció la aprobación del nuevo estándar 802.11r. Se trata de una variante Wi-Fi con soporte para roaming entre dos puntos de acceso, que va a permitir las comunicaciones vía VoIP móviles en redes privadas sin que haya cortes perceptibles al pasar de un punto a otro.

Realmente, el ritmo con el que se suceden los cambios dentro de las tecnologías relacionadas con las comunicaciones es tan rápido, que cuesta bastante trabajo mantenerse actualizado. De hecho, aún no se a aprobado definitivamente el estándar 802.11n, y ya está listo el 802.11r. En realidad, este último estándar complementa al anterior, así que no se prevé que lo reemplace completamente.
El IEEE 802.11r también se conoce como Fast Basic Service Set Transition, y su principal característica es permitir a la red que establezca los protocolos de seguridad que identifican a un dispositivo en el nuevo punto de acceso antes de que abandone el actual y se pase a él. Esta función, que una vez enunciada parece obvia e indispensable en un sistema de datos inalámbricos, permite que la transición entre nodos demore menos de 50 milisegundos. Un lapso de tiempo de esa magnitud es lo suficientemente corto como para mantener una comunicación vía VoIP sin que haya cortes perceptibles.
En realidad, el estándar original (802.11) fue concebido para ser utilizado únicamente con un punto de acceso. Por eso, cuando los dispositivos móviles pasan de un punto a otro, demoran algunos segundos en establecer una conexión y autenticarla debidamente. Este lapso, como es obvio, resulta demasiado largo para mantener una comunicación de voz con una calidad aceptable.
Ya sabes, si quieres lo último, tu próximo equipo deberá ofrecer soporte al IEEE 802.11r.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Google Chrome - El navegador de Google



La "guerra de los navegadores", con Mozilla Firefox e Internet Explorer por delante del resto, podría estar llegando a su fin. Google ha comenzado a distribuir, mediante correo postal, un cómic de 38 páginas con las características más sobresalientes de Google Chrome, su propio navegador Web basado en el motor Webkit. Chrome será un navegador de código abierto que escupe en la cara de Mozilla y se une a las filas del tío Jobs.

Era casi inevitable. La empresa que posee la herramienta de búsqueda más exitosa de la historia, y que está ganando terreno rápidamente en las aplicaciones basadas en Web, debía, tarde o temprano, desarrollar su propio navegador. Al fin y al cabo, todos sus productos tienen que utilizarse a través de algún software de este tipo y en Google tienen programadores más que capaces para crear uno con el sello de la empresa. Para los expertos, se trata un paso más en la estrategia de Google por conquistar definitivamente la Web, acercándolo más al Google OS, el sistema operativo del que periódicamente se habla en la red (aunque nadie sepa nada).
En los últimos años Google ha apoyado y elogiado a Firefox públicamente, por lo que resulta algo sorprendente (por no decir insólito) el hecho de que su navegador Chrome no se basará en su motor, sino en el de Safari. Sí, como lees. La empresa ha elegido como corazón de su navegador a WebKit, el motor de motor de renderizado del navegador de Apple. Esto sea posiblemente porque ya está más que probado y corre en plataformas como Windows, Mac, iPhone, S60, etc.
Todo navegador debe ser capaz de interpretar código Javascript y Google ha desarrollado para Chrome una máquina de Java desde cero, a la que ha bautizado V8. Esta es una pieza fundamental de cualquier navegador, pero sobre todo para uno de Google, ya que si logran optimizar la ejecución de este código, todas las aplicaciones online de la empresa (que lo usan de forma intensiva) se verán muy beneficiadas.
Chrome, como todo navegador moderno, poseerá pestañas en la que se puedan cargar páginas Web diferentes. Los muchachos de Google aseguran que cada pestaña del navegador funcionará dentro de un entorno de seguridad propio y, en caso de errores o problemas, no se afectarán a las demás o al resto de las aplicaciones que estén corriendo en nuestro ordenador.
No podemos esperar para ver Google Gears a través de Chrome, para editar nuestros documentos de manera offline. La barra de direcciones poseerá, por supuesto, la función de auto completado a la que nos tienen acostumbrados los navegadores de toda la vida, aunque la de Chrome, llamada Omnibox, permitirá realizar búsquedas en títulos y realizará sugerencias. Es decir, no se limitará a trabajar con direcciones. Resta decir que será Chrome será de código abierto, así que puedes esperar la misma cantidad de agregados que para Mozilla y algún que otro más de factoría Google, entre todas las demás virtudes del Open Source (que son muchas y muy buenas).
Muchos creen que la publicación de este software está muy cerca. El envío de este cómic por parte de Google parece confirmar este hecho. Seguramente se producirá un gran revuelo en el mercado de los navegadores. Es bastante posible que una gran parte de los usuarios de la red (que en su mayor parte utilizan a diario algún producto gratuito de Google) se decida a descargar y probar Chrome. Si cumple con lo que se promete, posiblemente lo adopten en su trabajo diario, dejando de lado su navegador actual.
Hay dos preguntas que nos dan vueltas por la cabeza: ¿Cuál será el porcentaje de penetración que logrará en, digamos, un año? ¿Y qué navegador actual perderá la proporción de usuarios migrados hacia Chrome? Seguramente no deberemos esperar demasiado para tener la respuesta. Y nosotros tememos por el zorro, pobrecito.